
1. La persona que está una semana en Chile, luego de ser juez en un partido tipográfico Chile-Argentina, que se va un fin de semana nada menos que a Suiza a dictar una conferencia de tipografía... ¿cómo empezó a vincularse-enamorarse de la tipografía? ¿Cuándo te diste cuenta de que a ti te gustaba esto? ¿Cuándo te has dicho: soy tipógrafo?
La Tipografía no permite actitudes indiferentes: o te gusta y apasiona o te resulta aburrida (incluso traumática). Un docente puede ayudar a que la tipografía sea entendida como una herramienta útil y, a la vez, como un elemento capaz de emocionar. Puede llegar a ser un hueso difícil de roer si uno no encuentra la manera de trabajar con ella. Por ello es importante empezar desde el principio, en la escuela, cuando uno empieza a estudiar diseño gráfico. No podemos olvidar que la tipografía es por excelencia la herramienta del diseñador gráfico y aquello que diferencia a éste de otros profesionales vinculados a la comunicación visual.
Yo no tuve la suerte de tener una asignatura donde estudiar tipografía: su historia, su diseño, su uso. Aprendí a utilizarla en la asignatura de taller de proyectos, pero de una manera un tanto intuitiva. Sin mucha dirección por parte de mis profesores. Tampoco en esa época había gente muy formada o capacitada para impartir esta materia.
Mi pasión por la tipografía, pues, parte de un "enamoramiento" paulatino. Debo decir que mi relación con las letras no fue un "amor a primera vista", aunque si es verdad que me interesaron desde el comienzo.
Su capacidad para comunicar me resultaba "mágica". ¿Cómo algo tan abstracto como es la forma de una letra puede aportar tanto contenido?. No deja de maravillarme, incluso ahora.
Cuando yo estudiaba no había un gran repertorio de posibilidades. Existían los catálogos de letras transferibles —Letraset, Mecanorma, etc.— que permitían poder componer titulares, diseñar logotipos... También catálogos de empresas que se dedicaban a la fotocomposición de textos. Pero si la compra de hojas trasferibles era costosa, la fotocomposición de textos lo era todavía más. Así que aprendí a rotular letras con el tiralíneas y el compás. Y con la ayuda de una fotocopiadora, ampliar los tipos del catálogo Letraset para luego retocarlos cuidadosamente y reducir su tamaño para ser utilizados en la composición de algún logotipo o titular. Y colocando las letras a mano. Una a una, espaciándolas a ojo. Era la versión económica de la composición tipográfica y lo que mi modesta economía me permitía en aquellos momentos.
Más tarde, cuando empecé a realizar mis prácticas, tuve la suerte de trabajar en un estudio que tenía su propia máquina de fotocomposición de textos. Una vieja máquina Compugraphic. Con ella aprendí a resolver algunas composiciones de texto y a entender la lógica de la composición foto-tipográfica. Nada fácil.
Amar la letra es sinónimo de divertirse con ella, disfrutar con ella. La
tipografía puede llegar a ser un juego muy divertido si uno consigue encontrar
su "mágia".
Tipografía no es lo mismo que diseñar tipografía. La creación de tipos es
una especialidad de la Tipografía, como disciplina vinculada al diseño gráfico.
Un tipógrafo no es necesariamente un diseñador de tipos. Pero si es cierto que un diseñador de tipos debe entender el valor de uso de la tipografía.
Empecé a diseñar tipos por iniciativa propia durante mi último año en la escuela. Mi primer alfabeto era algo parecido a un experimento geométrico, muy cercano a los alfabetos que realizaron los constructivistas. Nada original, pues. Pero me sirvió para aprender algunas cuestiones básicas como son la estructura de la letra y el concepto de sistema. El alfabeto es, por encima de todo, un sistema, un código de signos con valor semántico.
Aprendí a diseñar tipografía de manera autodidacta. Leyendo, observando,
dibujando... poco a poco. Equivocándome mucho pero aprendiendo también de
mis errores.
Hubo en esa etapa de aprendizaje, al menos en mi caso, la sensación de irrumpir
en un mundo "intocable" . Diseñar tipografía suponía todo un atrevimiento.
Algo que no estaba bien considerado por parte de los profesionales ya establecidos.
El proyecto Garcia fonts & co. es, en parte, una respuesta a esta situación.
En esa etapa inicial empecé a considerar la posibilidad de dirigir mis pasos
hacia el diseño de tipografía. Era lo que más me interesaba del diseño gráfico.
2. García fonts & co, Proyecto demo, el Fondo de documentación que estás organizando, incluso en Súper-veloz...: ¿la tipografía es una disciplina que va bien con lo colectivo?

La tipografía es una disciplina que necesita del esfuerzo colectivo. El diseño de tipografía es una actividad necesariamente individual.
En países en los que la Tipografía y el diseño de tipos es una especialidad "joven", la unión de sinergias entre profesionales —y entusiastas— es necesaria para generar una buena base a partir de la cual trabajar. Pero la creación de tipografía es una actividad tremendamente individual. Ello no quiere decir que no se puedan realizar proyectos en equipo: el "partido" tipográfico entre Chile y Argentina propuesto desde Proyecto Demo es una excepción que demuestra que es posible diseñar una tipografía de manera colectiva. Se trata de trabajar individualmente y poner en común, en este caso.
Yo desarrollo mis tipos en solitario. Aunque me gusta compartir algunas fases del proyecto con otras personas. Es enriquecedor poder compartir información, contrastar opiniones con especialistas en historia, por ejemplo, en las primeras fases y durante la realización de un proyecto. Aunque trabajes solo, no es bueno encerrarte en el trabajo. Es saludable compartir ideas, mostrar el trabajo y comentar.
Pero aún así, desarrollar una tipografía es una labor muy personal, que exige mucha concentración (y, por supuesto, mucha dedicación).
3. ¿Cómo lograste superar esa tremenda molestia de no poder concentarte en la lectura de un texto por prestar atención a las serifas, modulaciones, etc. de la tipografía? ¿Te ha pasado de leer que "En un lugar de la Mancha, cuyo nombre no quiero acordarme,..." ¡mirá cómo hizo esta serifa este tipo! "... no ha mucho vivía..." ah, así es que se modula la o... " de los de lanza y serifas en astillero...?
Ja ja ja... nunca se me hubiera ocurrido una lectura así, tal como la planteas, simultaneando el texto con los detalles tipográficos. Si, claro, me gusta fijarme en los detalles tipográficos, pero no me gusta que ello destorbe la lectura cuando lo que quiero es justamente disfrutar de un buen texto... bueno, a veces no puedo evitar empezar a obsesionarme por cuestiones meramente tipográficas, relativas a la composición de un texto o al diseño de una determinada tipografía. Esta es una primera mirada al texto. Una mirada global y tipográfica, en profundidad.
Claro que no puedo evitar mis obsesiones profesionales... Pero, una vez resueltos los interrogantes que me apartan de la lectura, paso a concentrarme en el texto y disfrutar del relato, dejando que la tipografía haga su trabajo.
4. Si tuvieras que definir —si es que existieran— los tres o cuatro momentos fundamentales en tu relación con la tipografía ¿cuáles serían?
Una pregunta ingeniosa, sin duda. Pues obliga a rescatar de la memoria
pequeños detalles que, con el tiempo, a uno se le pueden escapar.
Algunos de los momentos "importantes" (no sé si fundamentales
o no) que ahora recuerdo pueden ser estos:
1. La primera vez que conseguí dibujar una tipografía, ayudándome de un papel pautado, lápiz, rotring y tinta, fue durante mi último año en la escuela. No se trataba de un ejercicio de clase sino de una iniciativa personal. Recuerdo que cuando le mostré el resultado a uno de mis profesores, me dijo con tono burlesco «¿Para qué quieres una tipografía? Con las que ya existen, ¿Para qué quieres otra? Es como perder el tiempo. Ya está todo hecho». Me dejó perplejo. Fue como un chorro de agua fría. Con la ilusión que me hacía poder mostrarle un alfabeto (sin que se tratara de un proyecto de clase) hecho por vez primera... Claro, se trataba de una tipografía modular, muy geométrica. No muy lejos de los experimentos bauhasianos que tan hartos estamos ya de ver. Pero para mi esa tipografía era algo muy especial. Era mi primer intento de diseñar un alfabeto completo.
La reacción de mi profesor me hizo reflexionar mucho. La conclusión fue seguir mi camino con más fuerza e ímpetu que nunca. Justo a la contra de todo.
2. Otro momento importante fue cuando descubrí la revista "EMIGRE".
Fue en Londres, en otoño del 1988, durante un viaje realizado gracias al
dinero conseguido en un premio de diseño de carteles.
Era el número 9, un número dedicado a Vaughan Oliver y su estudio V23. Me
interesó la puesta en página y el atrevimiento tipográfico. No pude evitar
llevármela bajo el brazo. Era algo tremendamente nuevo para mí.
A los pocos días me subscribí a la revista y compré algunos números atrasados.
Seguramente fui uno de los primeros suscriptos de EMIGRE en España. Me sentía
muy próximo a las ideas que, desde la revista, se propagaban. Pronto se
convirtió en un punto de referencia. La di a conocer a mis amigos diseñadores.
3. Mi primer encargo tipográfico "profesional" me llegó a finales del año 1995. Un diseñador con quien colaboré, después de ver algunos de mis trabajos publicados en el catálogo Garcia fonts, decidió encargarme una tipografía para la señalización del campus universitario de la ciudad de Salamanca. Este fue un momento importante para mi. El salto al vacío que había dado años antes parecía encontrar alguna salida. El resultado se concretó durante el año siguiente, 1996, con el diseño del tipo Universitas.
4. La primera vez que tuve en mis manos una muestra de letra (type espécimen) de Eudald Pradell me llenó de emoción. Era una hoja no muy grande en la que se mostraban los tipos grabados por este, hasta entonces desconocido, punzonista catalán del siglo xviii.
5. Otro momento mágico, como tu bien apuntabas, fue cuando conseguí generar
mi primera fuente tipográfica mediante un software recién llegado de los
USA, el Fontographer. Rrecién empezaba la década de los 90, cuando un amigo
me trajo de los Estados Unidos un programa que hacía "fonts".
Claro, yo me preguntaba, ¿cómo diablos se pueden meter los tipos dentro
del ordenador para que luego se puedan utilizar? Lo había visto hacer en
las páginas de EMIGRE... Yo también quería hacer lo mismo.
Así que aprendí a manejar el Fontographer (sin manual) de manera intuitiva
hasta conseguir oprimir una tecla... y en el monitor apareció la "A".
Fue verdaderamente Mágico!
5: ¿Qué conoces de la tipografía uruguaya? y qué instancias nos aconsejarías recorrer para que la materia avance en nuestro país.
Conozco bien poca cosa, la verdad. Hace algún tiempo que Gustavo Wojciechowski
(Maca) me hizo llegar unos ejemplares de la publicación "Doblette.
Taller de Tipografía". Distribuí la publicación entre amigos diseñadores
y escuelas de diseño.
En dicha publicación se muestran trabajos realizados durante un taller extracurricular
en la Universidad ORT (2005-2006).
Me pareció un trabajo interesante, no solamente por el esfuerzo que supone realizar una publicación de este tipo, sino por la aproximación pedagógica al diseño de tipografía. Algunos de los resultados son realmente buenos si tenemos en cuenta que se trata del primer taller de creación de tipografía (que yo sepa) realizado en Uruguay.
Conozco la página web Tipografía Montevideo (claro!) y el proceso de trabajo de la tipografía "Económica", del que me pedisteis algún comentario al respecto.
¿Consejos? no sé si yo soy el más indicado... pero si tuviera que decir algo, diría que intenten trabajar desde lo que tengan. Mirar hacia afuera está bien para tomar referencias y aprender. Pero no intenten hacer tipografía como se hace en otros países. Intenten crear tipos que tengan sentido en Uruguay. Puede ser su aportación más valiosa a la comunidad tipográfica global.
(cc) Tipografía Montevideo 2008 // Andreu Balius