
1. Existe una idea generalizada sobre la «novedad» de la Tipografía en América Latina, y tal vez por esa falta de tradición sea la ausencia de un método. ¿Qué opinas de ello? ¿Tienes tu propio método?
Pienso que con la proliferación de herramientas y recursos como los que
nos proporciona Internet poco a poco surgirán interesados en la docencia
tipográfica. Por ejemplo aquí en Bogotá, nuestro amigo César Puertas se
especializa en ello.
En mi opinión personal el diseño tipográfico siempre corresponderá a quienes
lo estudien, practiquen y consuman ya que es un tema subjetivo que no existe
bajo un solo pensamiento sino que coexiste en medio de disímiles formas
de pensar. A mi modo de ver la tipografía es algo que puede servir para
expresar infinidad de asuntos distintos al texto.
Volviendo al tema: mi método se basa en la improvisación. Antes de llegar
a la idea final destino una gran cantidad de tiempo experimentando y ensayando
imágenes y pruebas gráficas que reflejan el asunto que llamó mi atención
en ese momento. Me deleito manchándome las manos con mis dibujos antes de
pasarlos a formato digital. Cuando comienzo una fuente no me impongo un
objetivo específico. No inicio pensando algo así como «debo encontrar el
camino adecuado para...». A veces comienzo un alfabeto y termino otro totalmente
diferente.
Cuando trabajaba en agencias de publicidad añoraba tener tiempo para ocuparme
formalmente en mis tipografías. Pero tenía demasiadas responsabilidades
durante el día y muy pocas veces podía dedicarles el tiempo suficiente.
Hoy por hoy soy mi propio jefe y cliente. Es decir, no tengo a nadie que
me diga haz esto o haz aquello.
2. En general parece ser que los procesos de diseño tipográfico -a grandes rasgos- se dividen en dos: los que parten, como en tu caso, de una postura e inquietud más personal, y los que lo hacen a partir de una necesidad más de carácter funcional, de la resolución de un problema bien acotado.
El diseño como toda actividad que se realiza en la sociedad se produce
en medio de acuerdos ideológicos. El diseño
tipográfico en el mundo occidental se basa en un contrato ideológico denominado
alfabeto latino. En otras partes del globo existen otros sistemas de escritura
basados en acuerdos distintos al nuestro. Traigo a colación una interesante
frase del DG Carlos Carpintero que dice: “Podríamos decir que el diseño
es un artificio que, como la religión, trabaja con la fe antes que con la
certeza. «Crean en mi apuesta», dice el diseñador”
En estos procesos más funcionales el resultado final puede verificarse por el cumplimiento o no de los cometidos iniciales.
En mi opinión el resultado final sólo podría verificarlo el autor inicial
(y quizás quienes comparten su ideología). Cuando diseñas lo
haces desde tu forma de ver el mundo y no desde un punto neutro.
¿Cómo haces en tu caso para «saber» que una tipografía está pronta, finalizada? Cuando te sientes satisfecho y das por concluido el proceso?
Cuando después de probarla y modificarla infinidad de veces siento que ya está lista y que ya no le hace falta nada. Es similar a cuando vez una película muchas veces. Al final te cansa y ya no la quieres volver a ver. Claro que con el paso del tiempo, vuelves a verla y encuentras nuevas cosas que antes no veías.
3. Nos has comentado de la «finalización» de un proyecto tipográfico. Cuéntanos del inicio.
Empiezo motivado por cuestiones provenientes de la historia, arte, música, cine, libros varios y situaciones cotidianas que me resulten interesantes. Antes de la idea definitiva de una de mis fuentes, improviso una gran cantidad de pruebas que me permiten ir diseñando palabras, frases, texturas y dingbats que establezcan el aspecto característico de todos los glifos y variaciones de la familia tipográfica en proceso.
Comparte con nosotros uno o dos proyectos que estés realizando, o hayas realizado recientemente ¿Cuál fue la inquietud que los motivó?
1) Pp_lepu:
Pp_lepu es uno de mis primeros alfabetos. La intención inicial: plasmar
el espíritu reaccionario y maloliente de bandas hardcore/punk de Medellín,
Colombia (Punkmedallo, Mutantex, Neurosis, etc). El nombre y el aspecto
punk de esta familía tipográfica tiene que ver con la película "Rodrigo
"D" No futuro" del cineasta Colombiano Víctor Gaviria http://es.youtube.com/watch?v=_tXULVA1jzg).
Pp_lepu está conformada por 4 variaciones: 1, 2, 3 y Dingbats (Pp_lepu Dingbats
incluye 26 ilustraciones).
2) Denedo:
Esta fuente la comencé en 2001. Se basa en los números de uno de los
alfabetos publicados por Nedo Mion Ferrario (http://es.wikipedia.org/wiki/Nedo_Mion_Ferrario)
en la exhibición Letromaquia, realizada en los años setentas en Caracas,
Venezuela. Sentí que este alfabeto terminado tendría una personalidad única
y excepcional. Así como las figuras imposibles e ilusiones ópticas de «Maurits
Cornelis Escher», «Denedo» es una fuente imposible de construir en tres
dimensiones ya que sólo existe como dibujo. El equilibrio e incongruencia
de sus formas se acentúa en tamaños grandes. Denedo es una familia tipográfica
compuesta por 3 estilos.
3) Bolívar:
César Puertas me invitó a participar en su idea y sin proponérnoslo comenzamos
a trabajar el 24 de julio de 2007, día del natalicio del libertador. Este
proyecto también tiene un arduo trabajo de investigación. El aspecto de
referencia que me motivó en esta fuente: la película 300 dirigida por Zack
Snyder. Los 300 espartanos poseían un espíritu heroico similar al del Libertador.
Hoy en día la fuente cuenta con dos variaciones: Bolívar y Bolívar dingbats.
En unos años imagino a Bolívar con 4 variaciones: Gris, Negra, Suplentes,
Dingbats y Ornamentos. La Gris para los títulos. La Negra para subtítulos.
Los suplentes para intercambiar caracteres y mayúsculas diferentes que permitan
distintas posibilidades caligráficas al escribir. Los Dingbats para utilizarlos
a manera de ilustración principal. Y los ornamentos para adornar lo escrito,
así como lo hacía el Libertador en sus cartas.
4. Resulta interesante que muchos tipógrafos que siguen un proceso más estructurado, más funcional si se quiere que el tuyo, demuestren en sus resultados finales una «marca registrada» (una forma de hacer determinada letra del alfabeto, más o menos constante); y sin embargo en tu caso –más desestructurado según lo presentas no es fácil advertirlo. Es decir, pareciera a primeras que tu forma de trabajo implicaría, al salir más de lo personal, un resultado más ligado, más «cargado de tí». ¿Hasta dónde se vé el tipógrafo y su realidad en el resultado?
Yo sólo diseño mis tipografías a mi manera. Para serte franco, no me preocupa si el proceso que sigo es o no estructurado o funcional. Mi proceso se basa en la improvisación y a la final se compone de una cadena de actividades interrelacionadas que me dan resultados. Quizás, para diseñar tipografías no hace falta seguir una «fórmula». Cada quien conoce mejor el agua donde nada. Durante 7 años trabajé en diseño gráfico publicitario. La gran mayoría de los actuales consumidores de las tipografías de andinistas.net son personas que trabajan en dicho gremio. El diseño de fuentes a tiempo completo comenzó a interesarme cuando noté que los alfabetos que yo hacía por distracción resultaban útiles a quienes solicitaban mi permiso para usarlos en sus diseños. Imagino que quienes hayan tenido experiencia en diseño editorial se les hará interesante diseñar fuentes para texto, y así mismo quienes se hayan ganado la vida en otros ámbitos les resultará interesante diseñar tipografías que le sean útiles en su especialidad. Por ejemplo a un especialista en labores de costura podría trabajar diseñando más de un alfabeto que tuviera que ver con el tema de punto y bordado, encaje y punto de cruz, etc.
5. La tipografía en Latinoamérica: ¿una moda? ¿Una necesidad? ¿Un trabajo? ¿Una responsabilidad? ¿Un pasatiempo?
No podemos generalizar ya que seguramente cada quién tiene sus propias razones. Lo que estaría mal sería que la tipografía se fundamentara en un único pensamiento. Idolatraríamos nuestra propia jaula aplastando a todo aquel que piense distinto.
(cc) Tipografía Montevideo 2008 // Carlos Fabián Camargo