1. ¿Recordás qué te motivó a presentarte en la bienal Letras Latinas del 2006? En algún momento pensaste: ¿de Uruguay nadie va a mandar nada, y menos ser seleccionado? ¿O pensaste la participación como una cosa netamente individual?
Recuerdo el clima efervescente, veníamos cerrando Doblette, taller de tipografía coordinado por Maca (Gustavo Wojciechowski), con buenos resultados y una publicación entre manos. Fue un efecto en cadena, donde los estímulos comenzaron en el formar parte de, y se continuaron con el ánimo volcado por cada uno de los telleristas a sus proyectos de investigación. Si bien los proyectos eran individuales, la empatía del grupo fue un ir a más: vamos por el libro, vamos por la muestra, vamos por la bienal, y así fue. Un día llega un mail al grupo de Bea (Beatriz Fernández), donde se definían las características del libro que editó YAUGURÚ 2006 y más abajo nos pasaba el pique enviado por Maca: www.letraslatinas.com y a enterarse de que se trata. Acción y reacción, al próximo encuentro de Doblette, ya todos hablabamos de presentarnos a la Bienal. Y así fue, salimos a la cancha a sudar la camiseta y metimos dos goles. La Escrin de Martín Abud y la Mixa, ¡Uruguay nomás!
2. A raíz del resultado de la bienal y/o a través de Letras Latinas ¿has establecido o generado algún tipo de contacto con diseñadores o comitentes del exterior? ¿cómo ha sido eso? ¿en qué ha quedado?
Si bien la Bienal operó como estímulo para continuar ensayando en tipografía, no he tomado aún conciencia real de la dimensión y las posibilidades de acción del movimiento tipográfico regional. Fui convocado en aquel entonces, a participar en la apertura de la muestra de la Bienal Letras Latinas 2006 en la FADU UBA y la mesa redonda "Tipografía para qué". Si bien concurrí, mi participación se resumió a una pregunta que realicé por escrito a Ruben Fontana y que fuera reinterpretada por María Ledesma. En los hechos, no intercambié palabra de un modo diferente al escrito.
Más adelante se desarrollo una clínica tipográfica en la Facultad de Diseño de la Universidad ORT Uruguay, que estuvo a cargo de Pablo Cosgaya y Marcela Romero. Fue muy productiva y las relaciones de intercambio no estuvieron mediadas, y la información vertida es de gran utilidad al día de hoy.
En setiembre de este año, recibí un mail de César Mordacci, anunciando el trabajo que actualmente se encuentra desarrollando Tipos Latinos 2008 y a la vez invitandome a participar de la Bienal el año que entra. La respuesta: allí estaremos. En paralelo he recurrido a varios colegas para seguir adelante con mixa y su digitalización a modo de presentar el alfabeto terminado a la Bienal 2008 y otorgarle a Wolf-Gregor Pazurek, Director creativo de la Editorial Hachette Rusconi, la posibilidad de compra de la fuente en base a su interés para la inclusión de la misma en un proyecto editorial.
Trabajando en ello, llega un mail de Maca convocando a participar en un proyecto de intercambio entre 15 diseñadores chilenos y 15 diseñadores uruguayos, promovido por la Unión de Tipógrafos de Chile, Tipografía-Montevideo y la Universidad ORT Uruguay, a la cual me he sumado con agrado. Y por ahí se va conformando un nodo en la red del que me siento parte.
3. Todo trabajo de diseño implica, básicamente, dos instancias: el pensar y el hacer. ¿Podrías compartir con nosotros cómo se han sucedido estas etapas en el desarrollo de Mixa? ¿Han estado tan separadas?

Acerca del pensar y el hacer, creo que no hay necesariamente un tema de
orden, sino de relaciones de intercambio. Son acciones de entrecruzamiento
y dificilmente puedan separarse en la gestación de cualquier proyecto.
La conceptualización se dió en base a textos de divulgación. En concreto:
"elogio de la razón sensible" de Michael Maffesoli y "Noticias
recientes sobre la hibridación" de Nestor García Canclini. A esto se
le sumó un ejercicio que había realizado en el desarrollo de un logotipo
para un grupo de rock efímero llamado el silencio, derivado de y devuelto
a sus orígenes, el colectivo artístico Buceo Invisible.
En aquel entonces el logo fue resuelto a través de la interacción entre
la Palatino y la Symbol Medium, obteniendo el siguiente resultado:

Luego, ensayé la convivencia de las dos tipografías en la lista de temas que conformarían el demo de este grupo y el resultado, a mi entender, fue satisfactorio con necesidad de ajustes.

A la vez, me encontraba repasando el origen de los alfabetos en el libro Tipografía ensayos e investigaciones de Tubaro y Tubaro. Me despertaron especial interés los orígenes del alfabeto y los sentidos de escritura que evolucionaron del fenicio al etrusco, y la posterior evolución de la caligrafía hacia las unciales. En particular, éstas últimas determinaron que el proyecto se basara en un sistema alfabético bilinear, en el cual se incribiría y habilitaría el quiebre de alineación de algunos rasgos ascendentes y/o descendentes.

Hasta acá el pensar haciendo, ahora el hacer pensando.
Ya en el taller de tipografía DOBLETTE, tuve la posibilidad de materializar
este proceso en un alfabeto.
Este ejercicio demandó tiempo de observación, análisis y estudio. Hibridar
no es algo sencillo y la toma de decisiones pasó por los siguientes caminos:
* Definir el trazo fundamental del tipo.
* Estudiar los remates de la Palatino y la Symbol Medium para entender las
diferencias formales.
* Analizar éstas diferencias y habilitar posibilidades de interacción entre
las dos tipografías.
* Y analizar los ángulos del ductus en ambos alfabetos.
Este es fue un proceso divertido que comenzó a garabatearse así.
El paso siguiente fue dibujar los caracteres en máquina, tomando como altura
de x la dada por el trazo fundamental de Palatino a la que fuí sumando rasgos
a través del recorte, el pegue y el probando.
Y así fueron surgiendo ...
Si bien el desarrollo de los signos fue relativamente ágil, el grado de
nivelación de los mismos para que formaran parte de un alfabeto no fue una
tarea fácil. Los ajustes ópticos y los detalles de diseño para cada signo
de esta tipografía fueron un desafío.
A continuación el alfabeto tal como fue presentado a la Bienal.

Primera etapa, culminada. A posteriori del taller de tipografía seguimos
con uno de digitalización, a cargo de Jorge Sayagués, también en la Univesidad
ORT Uruguay.
En el mismo tuve la posibilidad de enfrentarme nuevamente al ensayo y al
error. En este caso verificar que algunos caracteres, también observados,
posteriormente, por Marcela Romero y Pablo Cosgaya (en su visita a la Universidad)
tenían problemas de convivencia con otros como por ejemplo la h y la m.
En particular la h, quedaba visualmente disminuída frente a las vocales;
y si su ubicación era al comienzo de la palabra yo no quedaba conforme con
el resutlado. Tuve que renunciar a la guiñada de que la h era así "total
no suena" y nivelar para obtener este resultado:

Aquí también se visualiza el cambio realizado a la m, mejorando problemas
de interletraje.
El dibujo de la letra tal como lo vemos presentaba alguna patología no visible,
los nodos.
Comencé a corregir esto a través de intercambios que tuviera por parte de
otros colegas:

"En tipografía lo correcto es ubicar los nodos en las líneas "ortogonales" (marcadas en verde) es decir donde la letra se cruza con las líneas paralelas y perpendiculares a la línea de base. La ubicación correcta de los nodos es en donde una curva cambia de dirección."
Y actualmente me encuentro realizando estos ajustes para obtener resultados de digitalización apropiados.
y esta es una clara señal de...

(cc) Tipografía Montevideo 2008 // José de los Santos