1. ¿Cuál es la situación del diseño tipográfico en Paraguay?
Así, como para resumirlo en una palabra: incipiente. Lo que no quiere decir carente de historia; existen dos referentes fundamentales en cuanto a diseño tipográfico en el país, el primero, compartido con la región, está constituido por los impresos de las misiones jesuíticas*. El segundo proviene de los periódicos de trinchera durante la Guerra de la Triple Alianza (también llamada Guerra del Paraguay) entre 1864 y 1870. Si bien fueron tres (El Centinela, Cacique Lambaré y El Cabichu'i) los grabadores del cabichu'i se destacaron nítidamente en cuanto al diseño de capitulares, que tallaban de acuerdo al contenido de las notas (estos capitulares ya fueron objeto de un proyecto de revisión histórica por un colega que expuso en la sección de Tipografía en el Paraguay, y probablemente se siga trabajando en ellos).
La pobreza material (léase incapacidad de formar un mercado estable) y la ausencia de una tradición literaria y editorial sólida (algunos fascistas pretenden también adjudicar culpas a la cultura oral del guaraní, que no es el caso) durante todo el siglo XX han hecho que la revolución digital encuentre a los diseñadores con las herramientas disponibles pero carentes de formación en tipografía.
Desde la segunda mitad de los 90, proyecto aislados, que pasan desde la adaptación de fuentes existentes para colocarles acentos nasales, necesarios para el guaraní; hasta diseño de fuentes nuevas para la educación formal bilingüe, o incluso experimentación formal o tecnológica más cercana a la expresión , han empezado a componer el incipiente panorama tipográfico paraguayo. Aún en proceso, podemos citar proyectos académicos de grado centrados en la tipografía, dato que revela la valoración que ha ido adquiriendo la disciplina en ámbitos universitarios –si olvidar que esta misma valoración es considerada insuficiente no solo por «tipógrafos», sino por alumnos y colegas interesados en el uso y aprendizaje de la tipografía de una manera más cabal que la actual–.
Es claro que queda mucho camino por recorrer, en cuanto a formación y desarrollo; pero tengo algunos indicios de que –sobre todo luego del evento local de Tipos Latinos– ha crecido el interés tanto en alumnos, autoridades universitarias y profesionales, en aprender más sobre la disciplina y en animarse a desarrollar proyectos. Este mes de mayo tiene chances de convertirse en un parteaguas para la disciplina en este país, pero dependerá exclusivamente de que tanto el grupo de Tipos Latinos Asunción, como el resto de los actores sean capaces de darle seguimiento, impulso y concreciones a sus buenas intenciones actuales.
En conclusión, según una apreciación personal, son dos las razones inevitables para desarrollar tipografía paraguaya. Una es sin duda el bilingüismo. El hecho de ser la única nación americana cuya población mestiza heredó el idioma de la población indígena y que esta lengua haya sobrevivido ataques durante 400 años hasta convertirse en lengua oficial es ineludible para todos intento de desarrollo ciencias sociales en este país. Y yo creo que el diseño es –entre otras cosas– una disciplina de las ciencias sociales.
La otra razón –supongo compartida por otros colegas de la región– es que aquí hay todo por hacer, y si bien la ausencia de tradición te deja un poco huérfano a la hora de encarar proyectos, esa misma ausencia te libera de unos cánones que podrían convertirse en reguladores obsesivos o incluso inquisidores. En otras palabras, asumir la orfandad de tradición nos deja más libres probablemente, pero creo que también nos hace más responsables.
*La imprenta de Doctrinas, como a sí misma se llamó, funcionó con obreros formados allí mismopor los sacerdotes jesuitas. Tipógrafos indígenas tallaron, grabaron o fundieron los tipos o caracteres requeridos; manejaron las prensas y trabajaron las encuadernaciones. La práctica en la orfebrería y en la minuciosa copia a pluma de las ilustraciones y de la caligrafía, fue excelente ejercicio previo para el adiestramiento en el grabado y talla. Por otro lado, siguiendo prostulados evangelizantes, el estudio lingüístico de los religiosos permitió, junto con la impresión, publicar por primera vez en lengua guaraní, con caracteres especiales para sus sonidos particulares.
2. ¿Cómo influye la lengua en el diseño tipográfico?
La verdad, se me hace un poco paradójica la pregunta. El diseño tipográfico se encarga precisamente de los signos que representan la lengua. O sea, el leiv motiv de la disciplina es el idioma. Todo el espectro de tipografías posibles –con excepción de las misceláneas– se orienta a que las palabras puedan ser leídas, a la representación escrita de un idioma. Podemos tener tipografía para envases de yogurt, para páginas web, para inscripción sobre metal o para revistas de la más variada propuesta cultural, pero si no se puede pronunciar en voz alta lo escrito, no sirve –puede que sea otra cosa muy buena– pero no es escritura, que es, como me lo explicó una vez Bartomeu Melià*, la lengua vista.
Como entiendo que la pregunta va orientada a mi trabajo sobre tipografía para el bilingüismo del Paraguay, ampliemos un poco más la idea. La situación en que me vi a mediados de los noventa (funcionario de una editorial dedicada a libro de aula, algunos de ellos bilingües castellano-guaraní) me obligó a buscar herramientas de representación del idioma guaraní para la diagramación de los libros. Existían cuando eso una Helvética y una Times a la que se agregaron acentos nasales sobre algunas vocales y la tilde sobre la «y» (que en guaraní es vocal). El funcionamiento de estas fuentes no solo era espantoso (eran malas copias, los archivos se dañaban) sino que nos limitaba mucho en el diseño de los libros. Partiendo de esta situación, y con dosis enormes de ignorante valentía, empecé a buscar recursos para equilibrar el diseño de las páginas en guaraní y en castellano, porque estábamos convencidos (para ese momento ya me alié con la gente que escribía en guaraní) que en un país que se dice oficialmente bilingüe, no podíamos publicar libros en los cuales el contenido y el diseño no presenten un nivel de equilibrio respetable entre ambas lenguas.
En esta época empieza a gestarse mi proyecto de título, que justamente se trataba de diseñar una fuente que respondiera a las necesidades de los libros de aula, y que equilibrara las páginas en castellano y en guaraní. El punto más fuerte de todo el planteamiento, creo yo, no está en la adición de nasales donde haga falta ni la creación de los digramas particulares del guaraní, ni aún en el diseño especial para signo de puso (letra que corta la voz, usualmente representada con «'»), sino en la búsqueda de una mancha de texto igualmente regular para ambos idiomas.
Y pienso que es el más fuerte desde la perspectiva de que el lector de cualquiera de los dos idiomas tiene derecho a la comprensión clara del texto impreso, y es en este punto en que el diseño tipográfico tiene la oportunidad de aportar claridad y equilibrio.
En Tipos Latinos Asunción** justamente trataba de explicar que la tipografía puede ser también entendida como una herramienta de defensa de los derechos lingüísticos de la gente. Para decirlo corto y sencillo, me pongo en el lugar de un alfabetizado hablante monolingüe en guaraní; que tiene que enfrentarse a textos mal compuestos (por lo tanto difíciles de comprender), sin una representación estandarizada y clara de su lengua; a la ausencia de carteles informativos, formularios, documentación oficial y comercial en su idioma y de software que considere a su idioma, sencillamente su derecho a comunicarse en su propia lengua está siendo violado en su país, claro está. [** Juan hace referencia a la conferencia que dictara en Asunción, enmarcada en las actividades paralelas a la exposición de Tipos Latinos. N de E]
Creo que es una idea lo bastante fuerte como para no considerarlo desde la tipografía, que, con la necesaria interdisciplinariedad, puede aportar a que la comunicación escrita vaya tomando un enfoque respetuoso, valorativo e interesante hacia la riqueza cultural de esta parte del mundo.
*Sacerdote y lingüista español, radicado en el Paraguay. Respetado estudioso y defensor de la lengua guaraní. Recomiendo su googleo para interesados en bilingüismo e idiomas nativos de América.
3. ¿Nos muestras y comentas las soluciones tipográficas que estás proponiendo
en atención al bilingüismo en tus tipografías?
Desde el idioma, que es lo que en principio me acercó a la disciplina, me preocuparon siempre dos cosas. La primera es que la mancha de texto de las publicaciones en guaraní debería ser tan uniforme como en cualquier otro idioma. La segunda es que se supone que en el alfabeto guaraní actual a cada signo corresponde un sonido y vice-cersa.
Para la cuestión de la uniformidad de la mancha de texto, la condición de autodidacta me permitió, con cierta impunidad, trabajar con metodología sui generis. Por ejemplo, como no sabía cómo hacer para calcular los espacios para distintos idiomas, ni tenía acceso a tablas de espaciado, para la familia Jeroky hice unas tablas con los pares y tríos de letras más comunes en castellano y en guaraní. Considerando primero esos pares y usando como referencia los espacios de la Frutiger Light fui determinando el espaciado, que luego de muchas pruebas, fue quedando bastante parejo en ambos idiomas. Claro, esa referencia la uso hasta ahora para empezar a determinar espacios.
La otra preocupación –la de la simetría signo-sonido– planteó como ineludible la creación de un nuevo signo para el puso (’) –que no tiene ubicación en Unicode– para reemplazar el apóstrofo hasta ahora utilizado. El puso en guaraní es parte del alfabeto, y representa un corte en la voz, pero no en la palabra. En mis fuentes, se representa con un signo diferenciado del apóstrofo en peso y ubicación y con un espaciado cuidado para que ocupe más o menos la mitad del espacio común de palabra. Además, tiene varios pares de kerning para que colisione con tildes diacíticas o nasales.

En el guaraní, la «y» es vocal, por lo que necesita tilde diacrítica; además todas las vocales necesitan acentos nasales. Con agregar los acentos ya se puede leer perfectamente un texto en guraní, pero para darle una vuelta de tuerca más a este asunto, propuse en alguna fuentes un signo paticular para la sexta vocal, distinto del que representa la «y griega» del español.

En el alfabeto guaraní existen los digramas ch, mb, nd, ng y nt, que constituyen cada uno una sola letra. Siguiendo la lógica un sonido un signo y permitiendo una separación en sílabas más fácil, propuse el diseño particular de estos signos, tratando que sean capaces de ser escritos a mano con comodidad, por lo que pirmero hice justamente eso, definí el diseño de cada signo escribiendo a mano primero.


Creo que la celebración de las particularidades también aporta a dignificar,
a dotar de ropaje propio un lenguaje históricamente menoscabado pero que
tiene un estatus –bastante simbólico aún– de ser lengua oficial.
También debo mencionar que no sólo trabajo con la mente puesta en el guaraní,
dedico también bastante tiempo a encontrar manera de celebrar algunas particularidades
del catellano, con signos especiales para la rr y la ll, y –en alguna fuente–
con ligaduras posible solo en español, etc.


4. ¿Has visto aplicado tu trabajo?
Aparte de la primera vez que uno ve su tipografía salir de la imprenta –una mezcla de emoción de sala de parto con el sinsabor de enterarme de todo lo que me falta aprender–, no recuerdo emociones fuertes en el andar de mis fuentes por la calle o las aulas (admito que con las primeras sí, cada vez que las veo me quiero dedicar al buceo de profundidad). Debo confesar también que nunca pude hacer un seguimiento serio, de manera que todo lo que escriba aquí es por percepción personal.
Sucede que, como fuentes para el guaraní y el castellano, su uso se quedó más bien en la aplicación estándar de libros de texto, el único signo especial utilizado es el puso. Dentro de todo, me parece bastante positivo que nunca existieran quejas, entiendo que la transaparencia pretendida para una tipografía para texto de alguna manera se logró. Incluso con mi tipografía para libros de primer nivel, al parecer se lee cómodamente, al menos no entorpece más que las que utilizadas anteriormente.
Por otro lado, en publicaciones independientes, de menor tirada y mucho más libres, tuve ocasión de testear los digramas propuestos para el guaraní –que es lo más experimental de mi trabajo–. Lo que me resulta extraño es que muy poca gente se percató de los mismos, que, por un lado me deja bastante satisfecho, ya que parece que no molestó; pero por otro, al no haber testeado textos de manera un poco más seria, tengo pocos elementos de juicio.
Otro aspecto que me gustaría mencionar es que, luego de un solitario trabajo de años, el tema de la tipografía empezó a mencionarse en ambientes antes impensados. Que el tema haya adquirido visibilidad para un público ajeno a la profesión puede ser uno de los aportes más importantes de mi trabajo, en su condición de punta de lanza; el abrir camino a que diseñadores más jóvenes encuentren ambientes más abiertos a discusiones sobre la tipografía y su importancia para el idioma –y condiciones para trabajos interdisciplinarios– es una tarea aún pendiente, pero ya empezada.
Haciendo un balance general, creo que el atributo que me ha dejado más tranquilo y que me alienta a seguir con esto es que las manchas de texto resultan bastante uniformes en ambos idiomas y las publicaciones que lo necesitaron, lograron hacerse de manera digna y equilibrada. Y resalto este punto, porque creo que es el punto fundamental de todo mi trabajo, aspirar a un equilibrio en las páginas impresas en ambos idiomas (que ese equilibrio no se dé en la condición de diglosia del país es otro cuento [diglosia: bilingüismo, en especial cuando una de las lenguas goza de prestigio o privilegios sociales o políticos superiores, RAE, N de E] ). Es sencillamente un equilibrio deseado e ideal en una página. Si la tipografía es la representación ideal del idioma, asumo que una representación ideal del bilingüismo es un trabajo que vale la pena hacer.
(cc) Tipografía Montevideo 2008 // Juan Heilborn