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entrevistas / ARGENTINA - MÉXICO

abril 2008

Alejandro Lo Celso

1. Referente a tu formación ¿qué cosas te aportó Europa y qué cosas América?

Algo valioso que se aprende al salir de tu país y vivir años afuera, es a sopesar tu propia cultura, contrastarla con otras. Se extraña, pero cuando sabés que vas volver un día, que ahí va a estar esperándote tal como es, con lo bueno y lo malo, en ese caso uno puede relajarse y disfrutar de las cosas nuevas que depara el mundo.
Los seres humanos son los mismos en todos lados, y las cuestiones culturales son como pieles que te ayudan a relacionarte con el entorno. Pero he encontrado muchas personas que no han podido hacer esa adaptación y sufren mucho. Creo que no tiene caso sufrir. Creo que es mejor relajarse y lograr abrirse a lo que te ofrece el mundo.
¿Las diferencias entre Europa y América? Ambos continentes son vastísimos culturalmente, y México puede ser tan diferente de Argentina como Francia de Inglaterra. En mi experiencia los contrastes han sido bien concretos, aunque nunca son ni tan taxativos ni tan subrepticios. So riesgo de caricaturizar un poco, creo que Europa es el peso de la tradición y América es la ligereza y la despreocupación, precisamente por falta de esa tradición.
Habiendo dicho esto, creo que el diseño y la tipografía aun están mal parados en la gran mayoría de los lugares que he conocido. La mayor diferencia creo que está en la comunicación entre enseñanza y realidad profesional. En cuanto al diseño en América Latina, el divorcio entre industria y educación parece abismal, mientras que en Europa casi no se concibe una enseñanza distante del oficio.
Reading me aportó una conciencia más profunda de la historia de la tipografía, de la bibliografía, del diseño de información. La visión británica es bien pragmática, sin los lirismos típicos de los países hispanos. La universidad es muy exigente y estimula la investigación y la obsesión por el conocimiento. Los ingleses son la memoria de Europa: tienen las mejores bibliotecas y se cultiva el respeto por la tradición. Y finalmente sus campuses dinámicos y cosmopolitas te disponen de por sí a una situación de aprendizaje constante.
En cambio en la ANRT de Nancy (una suerte de bastión suizo de la tipografía en Francia, hoy inactivo), mi experiencia fue menos académica y más relajada, más volcada al desarrollo de mi propio proyecto. La interacción con los profes y con mis colegas becados fue más estrecha, y de hecho conservo grandes amigos de esa experiencia. Sin duda ambas experiencias, muy distintas entre sí, reforzaron mi pasión por el diseño, la tipografía y los libros, pero ya de chico adoraba las historietas, los libros, la literatura, el cine…
Europa está saturada, es un continente viejo y hasta cierto punto cansado. América Latina está en pañales en muchas cosas, y creo que eso es bueno porque existe el espacio para que construyamos lo que se necesita. En mi opinión se necesitan cosas importantes del diseño en nuestros países (muchas de ellas están resueltas en los países de Europa occidental), pero los diseñadores no nos dedicamos a eso. Y creo que el mayor problema está en la educación. Tenemos una desorbitante cantidad de escuelas de diseño en la región. Lo que falta es una verdadera educación del diseño para que los diseñadores puedan insertarse en su sociedad y hacer una contribución relevante, más allá de lo tradicional: facilitar la publicidad o "embellecer" los productos de consumo.
En general en los ambientes de diseño de América Latina se respira una ingenuidad a veces asfixiante. Como ejemplo siempre aparece la cuestión cliché de la identidad; siempre es la misma pregunta: "¿Cómo ves la identidad del diseño en nuestro país, en relación con otros países?" Y la respuesta que siempre esperan es: "somos tan buenos como los demás, no te preocupes", etc. Hay un complejo de inferioridad espeluznante, quizás producto de la historia, de la eterna colonización tecnológica y cultural. Pero creo que va siendo hora de asumir una sana independencia intelectual. Hay que trabajar desde la educación en la concientización de valores propios.

2. ¿Qué personajes, escuelas, movimientos o productos tipográficos identificás que ya han dado ese paso en América Latina?

En materia de educación, sin duda los pioneros en la enseñanza del diseño de tipos, organizado como un diplomado, con estructura curricular y en el marco de una enseñanza universitaria, fueron nuestros colegas del Departamento de Estudios Tipográficos de la Pontifica Universidad Católica de Chile, en Santiago. No se en qué
está ahora el Diplomado, pero conocí logros muy interesantes y valiosos.
Le siguió en el camino la Maestría de diseño tipográfico de la escuela Gestalt de Veracruz, México, donde tengo el placer de participar como profesor. Allí acaba de ingresar ya la cuarta generación de alumnos, son grupos de entre 12 y 18, todos super comprometidos y apasionados con la letra.
Me comentan que en San Pablo están gestionando un posgrado de características similares, y existe el rumor de algo similar en la Universidad de Buenos Aires, donde por otra parte la enseñanza de la tipografía en el marco de la Licenciatura de Diseño Gráfico, siempre fue algo serio en las muchas cátedras que la han dictado. La cátedra de Rubén Fontana dictó una vez un año electivo de Tipografía donde también se abordó el diseño de tipografías. No conozco bien la realidad de los demás países y no tengo dudas de que deben existir también cosas interesantes, pero por los lugares de origen de la mayoría de los trabajos seleccionados en Tipos Latinos 2008, me atrevería a decir que, tipográficamente hablando, estos son los lugares donde han estado ocurriendo más cosas.

Por otro lado Latinoamérica ya tiene su buen grupo de diseñadores de tipos, algunos ya reconocidos internacionalmente y otros en sus comienzos. Algunos con posgrados o especializaciones y otros más autodidactas, pero existe un grupo talentoso de ellos en cada uno de estos países y todo indica que la tendencia es de sano crecimiento.
Asimismo existe en la región una pequeña proliferación de fundiciones tipográficas independientes, justo como está ocurriendo en el resto del mundo. Siempre es mejor no dar nombres, para no dejar a nadie fuera. Todo esto refuerza la idea de la necesidad de la región de aportar sus nuevas voces al escenario mundial. Y creo que el mundo lo recibe con igual entusiasmo.

3. ¿Hasta donde una tipografía es geometría y hasta donde cultura? ¿se
pueden reconocer características formales "latinoamericanas"?

La tipografía es ante todo forma, y como tal está sujeta a los mismos principios de construcción, uso, interpretación, re-interpretación, especulación téorica, pertenencia estética, devaneos históricos, etc. que experimentan todas las disciplinas artísticas (música, arquitectura, artes plásticas, etc). En la historia de la tipografía en Occidente se pueden identificar, al igual que en la mayoría de las manifestaciones humanas, un sinnúmero de trazos culturales, por épocas y por regiones. En los cursos que he dado en diseño de tipos he encontrado muy valioso el referirme a escuelas tipográficas, como si se tratara de corrientes nacionales. Al explorarlas con cierta obsesión, conseguir los libros, intercambiar con algunos historiadores, etc el tiempo me ha permitido formarme una idea bastante concreta de lo que han representado, en la historia y en la actualidad, los aportes más significativos de cada cultura o región.
Por supuesto ninguna de estas escuelas es lo suficientemente cerrada e impermeable como para no experimentar influencias de las demás. De hecho en el suceder histórico unas escuelas imitaron a otras, hasta que cada una obtuvo su propia personalidad. Pero resulta muy útil con los alumnos pues genera ideas más concretas de donde partir. El centro está en Europa, donde surgió y se propagó desde hace 5 siglos la reinvención de Gutenberg. Las escuelas más importantes han sido la francesa, la holandesa, la inglesa, la alemana, la suiza, la europea del Este y la norteamericana (refiriéndome sólo a Estados Unidos). Algunas, como la suiza y la norteamericana han sido importantes sólo desde el siglo 20. Las demás lo han sido desde mucho tiempo atrás, en particular la francesa y la holandesa. Si uno estudia todos los períodos desde el Renacimiento hasta el siglo XXI, comprenderá el enorme peso de la tradición en todos estos países (incluidas las tradiciones rupturistas), en comparación con otros
países occidentales.
La herencia tipográfica que Iberoamérica recibió de las metrópolis peninsulares fue muy modesta en comparación con la tradición de los demás países europeos. Los usos tipográficos del renacimiento español muestran una profunda influencia de los maestros franceses. En caligrafía España sin duda descolló con grandes figuras históricas a
partir de la Edad Media, pero su tradición tipográfica en los comienzos fue más bien herencia francesa. Sería entonces un poco pretencioso querer hablar de "tradición tipográfica latinoamericana" cuando ni siquiera podríamos identificar claramente una "identidad tipográfica española o castellana". Esto resulta evidente en la comparación con los países que mencionaba arriba en materia de hechos, logros profesionales de diseñadores, interés general, calidad de los trabajos, escuelas, presencia en la industria tipográfica, sustentación de esa cultura en el tiempo, etc. Por otro lado nuestros países recibieron influencias europeas no necesariamente ibéricas. Sin
ir más lejos el introductor de la primera imprenta tipográfica en Argentina, el jesuita Juan Bautista Newman, era austríaco. Y la imprenta tipográfica que compró hacia 1750 la Universidad de Córdoba, que luego cediera al Colegio de Monserrat y luego pasara a Buenos Aires, era de origen italiano.
Yo creo que la tradición no puede inventarse artificialmente en unos cuantos años. Se necesita mucho tiempo para que arraigue y se conforme como una manifestación espontánea, singular, sólida.
Naturalmente la autoedición digital puso en manos de todo mundo la posibilidad de abordar el diseño de tipos en casa, pero esto no quiere decir que ya tengamos una tradición. En todo caso son las primeras manifestaciones (que todos celebramos) de un fenómeno que con nuestros colegas estadounidenses comenzó un siglo atrás. Ellos tienen conformada ya una identidad más clara, con su espíritu pragmático (bien compatible con el origen sajón), pero también con un grado de rebeldía y de sano desapego hacia la tradición europea que también heredaron. Grandes nombres como D. B. Updike, Frederic Goudy, William Addison Dwiggins, Bruce Rogers, Joseph Blumenthal, Dard Hunter, Victor Hammer, Frederic Warde, Paul Hayden Duensing (por mencionar algunos del siglo 20) ya están grabados para siempre en el mural de la historia de la tipografía, y son igualmente admirados por americanos, europeos y gente de todos lados. La tradición requiere de nuevas voces y entusiasmos, pero también de un buen tiempo de uso y de asimilación.
Creo que en los medios profesionales internacionales existe ya una percepción de un diseño tipográfico en Latinoamérica, y eso es bueno.
Pero sin duda estamos en los albores de lo que, esperanzadoramente podemos llamar, el surgimiento de nuevas voces que aportar al mundo. Creo que es un buen momento para participar y hacer una contribución propia.

4: ¿Cómo te han venido a la cabeza tus fuentes?

Bueno creo que todo lo que hacemos es el resultado de nuestras obsesiones y búsquedas, amores y fijaciones a veces circunstanciales, a veces perennes, de las cosas de las que nos rodean, de lo que vamos encontrando, de aquello que nos va interesando por la vida.
En mi caso mi primera incursión fue una proto-egipcia llamada Serranita, que me da vergüenza mostrar y que algún día rescataré de los cuadernos. Rayuela fue una primera incursión en un entorno muy estimulante y de una fuerte presión académica, pero creo que conserva mis obsesiones de aquel entonces: intentar capturar —quizás de un modo naïv— algo del espíritu de la escritura manual en una tipografía para lectura inmersiva. La gente que se ha interesado por Rayuela suele tener una aproximación más cándida al diseño. Borges en cambio fue un intento más libresco, más sutil, más auto-exigente. Revistas y editoriales de libros la han preferido más bien. Arlt refleja mi amor por el Barroco y el Expresionismo de Europa del Este, aunque busqué que su textura un poco efervescente no impidiera una alta legibilidad en cuerpos chicos. Ojalá que la usen en libros, la idea es que fue creada para componer literatura. La literatura ha sido en general una obsesión personal desde la adolescencia, se ve en mis elecciones temáticas y un poco en el campo de juego. Cortázar. Borges y Arlt han sido autores, como muchos más, que me marcaron bastante. Poder homenajearlos con letras me parece algo natural. Además yo soy como un escritor frustrado. Mejor me acerco a las letras desde el backstage.

En todas me he divertido mucho, pero también he sufrido, vas viviendo todas las etapas de un proceso largo de diseño. Pasado cierto tiempo de maceración, donde sentís que ya domaste el estilo y que te sentís muy libre dentro de él, se va acercando el final y ya lo único que querés es que se publique y poder pasar a otra cosa. Se vuelve pesado cuando estás 2 ó 3 años dedicado tanto a lo mismo. Por otro lado en
estas tipografías he buscado variar estilísticamente al límite de lo consistente. Es decir que cada familia tiene estilos muy variados, versiones para texto y versiones display o decorativas, etc. No me interesa el excesivo sistematicismo a lo suizo, como se ve. La
diversidad de estilos hace que puedas pasar de una fuente a la otra cuando te aburrís, puedas vivir problemas diferentes, variar el paisaje. Por otro lado las familias de PampaType no son lo único que he hecho en el métier; he tenido la suerte de dirigir el diseño de Garonne, la letra para la ciudad de Toulouse, que mientras la terminamos aun está en tratativas políticas para su implementación desde la Municipalidad.
Acabamos de terminar la familia Periodista XP, para una reconocida revista de negocios de México. Avanzo lentamente con un par de proyectos de revival histórico, y hay otros proyectos en vista. Y por supuesto la docencia es una instancia siempre privilegiada, donde hay que debatirse con los diseños y las ideas de otras personas, eso siempre resulta estimulante.

 

(cc) Tipografía Montevideo 2008 // Alejandro Lo CelsoCreative Commons License

 


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