Tipos Latinos
Premio Nacional de Tipografía
Sociedad Tipográfica de Montevideo
Tipografía-Montevideo
suscríbase

notas

Diseñando la 's'

ACLARACIONES

Estos párrafos no suponen una receta a seguir, apenas son el resultado de prestar atención a un par de detalles que, aparentemente, ocurren con frecuencia y de modos similares. Los presentamos sí de una manera secuencial y enfocados a quien está diseñando una tipografía.

Recibimos generosamente de siete diseñadores latinoamericanos los glifos de sus letras “s” —Pablo Cosgaya y Eduardo Tunni (Loreto), Rubén Fontana (Fontana ND, Andralis, Chaco), Francisco Gálvez (Australis, Elemental), Juan Pablo de Gregorio (Chúcara), Eduardo Manso (Relato, Relato sans) y César Puertas (Urbana, Oblicua)— que fueron redimensionados en Fontlab a 1000 píxeles de altura (altura del signo, no del cuerpo).

Cabe otra aclaración: estos resultados tienen un margen de error elevado en términos tipográficos (30/1000). Si el proceso de escalamiento —para uniformizar los glifos— se hubiera realizado en Adobe Illustrator los trazos obtenidos serían considerablemente diferentes a los que obtuvimos con Fontlab.

Aún así consideramos que no se afecta el resultado pues el objetivo no es llegar a valores matemáticamente precisos, sino de marcar lugares comunes, coincidencias, generalidades.

De la cantidad y ubicaciÓn general de los nodos

1. Como es sabido debemos realizar nuestras letras con el mínimo de nodos que nuestras formas requieran. Dejando de lado los serifs —como manera de unificar las tipografías— encontramos que hay una cantidad mínima de nodos para trazar el asta curva de la letra. Ese mínimo es de ocho.
Y que podemos agruparlos por proximidad en pares —uno para la línea interna y otro para la externa— y distribuirlos siguiendo las reglas de ortogonalidad.

En algunos casos la zona central del asta tiene uno o dos pares más de nodos, dependiendo de las particularidades del signo.

Llamaremos a los cuatro pares de nodos que encontramos en todas las letras nodos comunes, y los nombraremos de arriba abajo en orden alfabético, con mayúsculas los pertenecientes a las líneas externas, con minúsculas los de las internas.

2. En los pares “B-b” y “c-C” —con la excepción del par “B-b” de Relato sans, de Manso— el nodo de la izquierda se ubica a menor altura que el de la derecha.

3. Si dividimos a la letra verticalmente en mitades veremos que los nodos se distribuyen también en partes iguales, la mitad a cada lado del eje. Esto no se cumple para el caso de la tipografía Chaco, de Fontana, que tiene un número impar de nodos, pero que no constituye alejamiento de este lineamiento pues este nodo configura una característica particular de la tipografía.

En todos los casos los pares de nodos “A-a” quedan en la mitad derecha de la letra y los pares “d-D” en la izquierda.

De la zona mÁs gruesa y mÁs fina del signo

4. Todas las letras analizadas presentan el mayor grosor de asta cercano al par de nodos comunes “c-C”.
En varios casos también podemos ubicar un grosor aproximado o igual cerca del par “B-b”.

5. El sector más fino de la letra generalmente se encuentra arriba, a la altura del par de nodos comunes “A-a”, pero es frecuente también encontrarlo abajo (“A-a” y “d-D”). En dos casos —Urbana, de Puertas, y Loreto, de Cosgaya-Tunni— el sector más fino se encuentra solo en la parte baja del signo (par “d-D”).

Arriba y abajo

6. Como es sabido la parte superior de la letra es más chica que la inferior. Esto se comprueba también en las distancias entre los nodos internos “a-b” y “d-c”, siendo más grandes entre estos últimos.

Centralidad de la letra

7. Si unimos con una recta los nodos “b-c” y con otra los nodos “B-C”, éstas se cruzarán entre sí en un punto muy cercano al que se cruzan con el eje vertical central.

8. Lo mismo ocurre si agregamos el trazado de la recta que une los nodos interiores extremos de la letra (arriba a la derecha-abajo a la izquierda).

9. Si agregamos la recta “a-d” vemos que todas estas rectas se entrecruzan dentro de la zona que va desde el centro geométrico hasta una línea imaginaria ubicada a 1/30 de la altura total del signo por sobre el centro.

Los manejadores

Si proyectamos las rectas que unen los manejadores de los pares de nodos comunes veremos que estos se comportan de maneras diversas, y no suponen coincidencia en el punto de contacto, relaciones de tamaño, etc.

10. Sin embargo podemos ver con fercuencia que las distancias entre manejadores son similares en cuanto a los pares de nodos “Aa-dD” por un lado y “bB-cC” por otro.

Triangulares

11. Si trazamos un triángulo equilátero con lado igual a la base de la letra, y lo hacemos coincidir por su centro con esta, veremos que el vértice inferior derecho se haya muy cercano al nodo C.

12. Si trazamos un triángulo rectángulo isósceles cuyos catetos sean uno paralelo a la base y el otro perpendicular a ella —por la zona izquierda— y de igual medida que la base de la letra, y lo hacemos coincidir en uno de vértices con el nodo B, veremos que el manejador inferior del nodo C se haya con frecuencia muy próximo al vértice opuesto del triángulo.

FINAL

Con estos linemientos obtendremos, quizás, ayuda al momento de enfrentar la problemática
de la “s”.

Podemos cotejar nuestros trabajos con estas generalidades, no para modificarlos necesariamente, pero sí para pensarlos en función de lo que han realizado nuestros colegas del continente. Prestar atención a cada nodo, a cada manejador.

De todas maneras queda hecha la invitación para tomar esto como un punto de partida y, por qué no, agregar más tipografías a estos análisis a fin de obtener generalidades más fundadas, o eliminar alguna de ellas al comprobarla poco frecuente.

Autor: Vicente Lamónaca

 

(cc) Tipografía Montevideo 2008 Creative Commons License

 


.