
La problemática que dio origen a este proyecto tipográfico es la de niños y niñas con necesidades educativas especiales, sector bastante olvidado en el sistema educativo paraguayo, por diferentes motivos. Parte entonces de una respuesta concreta planteada por un emisor ante tal situación: producir herramientas educativas para detectar y tratar una afección específica, la dislexia (trastorno de identificación, reproducción, comprensión e interpretación de los signos hablados y escritos)

Considerando que el punto esencial en el primer ciclo de la educación escolar básica –etapa académica en que se desempeña el público objetivo principal de este proyecto– es el aprendizaje de lectura y de la escritura; la manipulación de los signos del lenguaje escrito y el hecho que los niños y niñas con dislexia tienen problemas con ello; la solución propuesta es un sistema tipográfico que pueda ser utilizado en los diferentes materiales didácticos de producción sistematizada. Es así como nace la tipografía Sarakanda, un trabajo en proceso que actualmente cuenta con tres variables: Texto, Hueca y Signos.

El objetivo inicial fue desarrollar un sistema tipográfico adaptado a la fisiología de la lectura y a la manera particular en que los niños y niñas con dislexia desarrollan tal proceso. Para ello, se echó mano de diversos recursos basados en los resultados de investigaciones bibliográficas, pruebas con personas con disléxica (bastante informales pero muy útiles) y recomendaciones pedagógicas; como se explican a continuación.Sarakanda busca diferenciar explícitamente aquellas letras que las personas con dislexia perciben con dificultad debido a la confusión estática, mediante la manipulación de la forma y la contraforma. El caso típico es el de los signos b/d/q/p. En todo momento se buscó reforzar las características inherentes de cada signo, destacar su peculiaridad sin perder la esencia, respetando el principio de familiaridad que alguna vez mencionara Jost Hochuli.

La familia presenta un trazo modulado, evoca levemente a la escritura manual, aunque en algunos casos tiene cortes y soluciones más propias de lo mecánico. Los trazos de salida están convenientemente marcados, de modo que ayuden a determinar el sentido de los signos, a la vez que servir como elementos generadores de ritmo.

En cuanto a sus proporciones, la propuesta de ascendetes y descentes largos se fundamenta en la importancia de reforzar la forma exterior de la palabra. A esta conclusión se llegó en base a investigaciones recabadas que demuestran que los niños y niñas con dislexia recurren a la estrategia visual para percibir las palabras, debido a que les es imposible realizar el proceso por otro método (por ejemplo, el alfabético).
Otra característica de la familia es su inclinación de dos grados, la cual busca reforzar el sentido natural de lectura izquierda-derecha. Luego de algunas pruebas, se comprobó que ese grado de inclinación es suficiente para lograr el objetivo, sin que la letra deje de percibirse como redonda. Como resultado inesperado del planteo, se verificó que los caracteres –al ser espejados– rompen completamente con la forma de la palabra, lo que deja en evidencia el posible error en la percepción.

Por supuesto, Sarakanda está en plena construcción y necesita de una amplia
evaluación para determinar de manera concreta sus aciertos y errores –tanto
técnicos como pedagógicos– con vistas a optimizarla. Sea como sea, el paso
siguiente es la construcción de más variables que completen la familia.
Finalmente, creo importante aclarar que con el desarrollo de Sarakanda no
pretendí construir una prótesis pedagógica de la cual dependan sus usuarios
durante toda la primera etapa de su proceso educativo, sino que busqué más
bien crear un andamio, una estructura que sirva de soporte y auxilio para
construir la obra final. Así funcionan aquellas pelotas menores y más livianas
que usan las escuelas de fútbol para sus alumnos mas nóveles. Con Sarakanda
pasa lo mismo: está pensada para ayudar a detectar la dislexia, ayudar a
tratarla y luego desaparecer.

Materiales piloto en lo que se aplicó la tipografía. Se trata de un kit compuesto por cartillas de lectoescritura, fichas con las letras, rompecabezas y transparencias. Para su producción, se utilizaron diversos métodos de impresión: chorro de tinta, impresión digital, offset y láser, lo que permitió evaluar el rendimiento del sistema en en al aspecto de la reproducción.
Por Alejandro valdez, desde Paraguay.
(cc) Tipografía Montevideo 2008 // Alejandro Valdez